Consejos de saludhttps://www.flickr.com/photos/carlos_lorenzo/2941965738/in/photolist-5tYkVd-mpfsXA-cw9L8w-d8KVg9-oAjPyC-TevJjv-cw9MAJ-dksHKH-cdXQ7U-FrXdU-9oda5o-bZKRjb-cw9P4w-8wtsUp-oAssz8-9oavtz-cw9LU5-ett2pB-gp4UWH-FrZU6-cw9MGf-6Z9NCe-ppCbhr-e32pWL-9vecee-9abRp8-cw9NZ9-etwwrX-9oap4R-9odw35-cedeij-cw9NoJ-Au2Fr-buFB9X-cw9Nuh-aC3jPL-9oaueM-bX93Up-cw9Pnb-E3cMa1-9od9hA-9mdbbL-eKBaiK-9odwxf-oUXRXA-pcbm74-eKB96n-bX94mn-mVmHh6-c5yhko

Las estadísticas señalan que dentro de apenas diez años, el porcentaje de población española mayor de 65 años se acercará al 25 %. E igualmente, aumentará de forma notable el número de personas con más de 80 años. Los poderes públicos son conscientes de que esta evolución implica no pocos cambios en las políticas sociales y sanitarias, pero también supondrá una transformación de la mentalidad de los individuos, que deberán comprometerse personalmente con la prolongación de la actividad y el cuidado de la salud.

Y es que no solo se trata de pensar que habremos de trabajar más allá de los 65 años, sino que hemos de superar esa edad en las mejores condiciones posibles, asumiendo que envejecer es también una etapa de nuevas oportunidades que hasta ahora parecían solo patrimonio de la juventud. Habrá muchos mayores que seguirán viviendo de forma independiente, que deberán estar al tanto de las innovaciones de la sociedad y que tendrán que haber prevenido muchas de las enfermedades de la vejez en la medida de lo posible.

Hoy sabemos que enfermedades asociadas al sedentarismo y el estrés, como las cardiovasculares o las cerebrovasculares, pueden retrasarse, si no evitarse, con el seguimiento de unos hábitos de vida saludables, centrados en tres ámbitos: la nutrición, el ejercicio físico y la persecución constante de proyectos vitales. Por ello, no es malo recordar algunas pautas que conviene seguir, tanto en la madurez como en la senectud, si queremos llevar una vida no solo prolongada, sino también plena y feliz.

Actividad física. Desde el siempre recomendable paseo hasta muchas actividades deportivas que se pueden practicar con carácter moderado (natación, gimnasia de mantenimiento, bicicleta estática), aunque cada día hay más mayores que nos sorprenden con ejercicios intensos.

Mantener las relaciones sociales. Es importante no renunciar a mantener el contacto con la familia (sobre todo), los amigos, antiguos compañeros de trabajo, o incluso fomentar las nuevas amistades. Nada mejor que la experiencia de la vida para abrirse a los demás.

Cuidar la actividad intelectual. Precisamente, la disponibilidad de más tiempo nos ofrece la oportunidad de cultivar nuestra mente y espíritu con quehaceres intelectuales que nos ayudan a mantener la ilusión y alumbrar nuevos proyectos. El aprendizaje es una tarea que lleva más de una vida, como bien saben quienes más han estudiado.

La vejez es el tiempo de recuperar los pequeños sueños perdidos. Puede que alguien quiera dar la vuelta al mundo, pero a menudo basta con rescatar los deseos de otras épocas en las que quizá no disponíamos de tiempo o recursos. Acudir regularmente a programas culturales, realizar excursiones, visitar lugares pendientes. Hay muchas cosas aparcadas que se pueden abordar.

Velar por la salud y el aspecto personal. Aunque “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, seguimos teniendo la misma dignidad y podemos albergar los mismos deseos de gustar y gustarnos. No hay por qué abandonar este sentimiento durante la vejez.

Adaptar nuestra casa y estilo de vida a nuestra edad y estado físico. Es importante seguir manteniendo la movilidad, poder manejarse sin apenas ayuda para todas las tareas cotidianas. Para ello, las viviendas tienen que contar con la accesibilidad mínima para conservar la calidad de vida.

Está claro que la mayoría de las personas van a vivir más. Es necesario conseguir que también vivan mejor o, al menos, tan bien como si tuvieran veinte años menos.

 

Fotografía de Carlos Lorenzo