Consejos de salud

Continuamos con una segunda entrega sobre la enfermedad de Alzheimer. Si en el artículo anterior hablamos de su origen y síntomas, en este trataremos de su evolución. Una vez que se ha manifestado la patología, no tiene una progre­sión similar en todos los pacientes. Se puede decir que afecta a cada persona de forma distinta, y as{ se observa que ni la duración ni la velocidad de la afectación son iguales para todos los enfermos. Pero s{ que se repite el mismo patrón evolutivo, en el que se pueden distinguir eres etapas:

1. DEMENCIA LEVE (FASE INICIAL)

El cuadro se inicia con una pérdida de memoria que afecta más a los acontecimientos recientes. Por tanto, los enfermos pueden no recordar donde han guardado un objeto, por ejemplo, pero recor­dar cosas de la infancia. Suelen presentar algún episodio de desorientación temporal (No saber qué día o qué año es, y a, veces se pueden perder en lugares donde viven). En esta fase puede surgir algún deterioro en el lenguaje, como la dificultad para nombrar algún objeto cotidiano o no reconocerlo. Como el pensamiento también se va afectando, le costará más hacer cosas del trabajo o del día a d{a. Esto les provoca cambios de humor, enfados, o cuadros depresivos, entre otras situaciones. La duración aproximada es de 1 a 3 años.

2. DEMENCIA MODERADA

Manifiesta ya gran deterioro en su memoria, no solo en la recien­te, sino también en la remota. La desorientación en el tiempo y en el espacio es frecuente y más grave, con lo que el enfermo llega a perderse dentro de su propia casa. Tienen ya dificultades para hacer las actividades de la vida diaria como aseo, vestido o la comida. Y su lenguaje, escritura, lectura y cálculo también se halla muy afectado. Esta fase dura de 2 a 8 años, en el que la persona enferma tiene tendencia a retraerse en las relaciones sociales, as{ como a manifestar indiferencia afectiva. Requiere ya una supervisión continuada.

3. DEMENCIA GRAVE

La pérdida de memoria y la desorientación son ya muy importan­tes. Se pueden producir trastornos en la marcha y el paciente queda inmovilizado. Sufre incontinencia de esfínteres (vesical y rectal) y dificultad para deglutir. Su lenguaje es o inexistente o incomprensible, lo que determina que no puede ya explicar lo que siente o lo que le sucede (dolor, por ejemplo). Ello hace que sea propenso a padecer infecciones, desnutrición, deshidrata­ción, úlceras por presión, caídas. Estas enfermedades concomi­tantes son la causa última de fallecimiento más frecuente. La duración de esta fase es de 2-4 años. Es ya incapaz de realizar ninguna actividad básica y se convierte en alguien totalmente dependiente de sus familiares o cuidadores. Dentro de este patrón evolutivo, el impacto y los síntomas dependen de cada caso, y es relevante la personalidad, la condición física y la situación social de cada uno. Por ello, cada familia debe encontrar la manera de afrontar la enfermedad y convivir con ella, máxime si el Alzheimer se asocia con otras enfermedades.

¿QUÉ CAUSA EL ALZHEIMER? En la mayoría de los casos (90%), la genet1ca no es la t’.mica responsable de la Enfermedad de Alzheimer. Tener un padre o una madre enfermos no significa que irremediablemente los hijos la vayan a sufrir. Cada día se diagnostican miles de nuevos casos de demencia en el mundo. Es una enfermedad de efectos devastadores. Se descono­ce de momento su origen y sus causas. Por lo tanto, no tiene cura. Y dado que no hay tratamiento efectivo y la esperanza de vida sigue aumentando, esta enfermedad se puede convertir en la epidemia de nuestro siglo. En la tercera entrega de esta serie hablaremos del diagnóstico de esta patología y del tratamiento que se recomienda. Por su importancia, existen diversas Hneas de trabajo y cada día surgen novedades sobre cómo tratarla.