Consejos de salud

El Alzheimer es una de las enfermedades más comunes detrás de la demencia. La demencia no es una enfermedad en sí misma, sino que es un conjunto de enfermedades entre las que se halla la enfermedad de Alzheimer.  Vamos a describir la realidad del Alzheimer en varias entregas. Dedicaremos la primera a su origen y síntomas.
La enfermedad de Alzheimer se da entre el 50 -75% de los casos. Le sigue la demencia vascular (20-30%), y luego otros tipos menos frecuentes como la Demencia Frontotemporal (5-10%) y la demencia con Cuerpos de Lewi (menos de un 5%). En este artículo vamos a centrarnos en la enfermedad de Alzheimer.

Fue descrita en 1907 por el médico alemán Alois Alzheimer.  Se define como una enfermedad que afecta al cerebro, que no es contagiosa pero sí progresiva e irreversible. El origen es una pérdida de neuronas. Se producen unas lesiones específicas en ellas que acaban determinando la muerte celular.

La incidencia en la población varía con la edad, y se observa que afecta al 1% de los menores de 65 años. Entre el 3-6%, si son mayores de 65 años, y al 20% si se tiene más de 80 años. Se puede decir que 1 de cada 10 mayores de 65 años tienen enfermedad de Alzheimer.

Es considerada como la patología que más preocupa a la población anciana, mucho más que el cáncer o el infarto. Eso es así porque se altera la personalidad y se destruye poco a poco la memoria de una persona, pero también la capacidad de aprender, razonar, comunicarse o realizar las actividades cotidianas. Dura entre 7 a 15 años, y durante este proceso, se va perdiendo los recuerdos y su identidad, a la vez que a aumenta la dependencia.

Síntomas de la enfermedad de Alzheimer
No resulta sencillo elaborar una lista de síntomas de la enfermedad. Sin embargo, deberemos estar alerta si alguien de nuestro entorno incurre en las siguientes situaciones propias de la enfermedad de Alzheimer:

·      Olvidos o dificultad para recordar información reciente, u olvidos de fechas o hechos relevantes.

·      Repetición continua del mismo tema o pregunta: dónde vamos mañana, vamos a casa….

·      Dificultad para seguir instrucciones, realizar la contabilidad doméstica, tomar la medicación correctamente, cocinar, ir a comprar o vestirse.

·      Necesidad de contar con la ayuda de los demás para hacer cosas que antes la persona hacía sola o necesidad de más tiempo para hacerlas.

·      Dificultad para orientarse en lugares conocidos.

·      Confusión con la identidad de las personas y dificultad para apreciar el paso del tiempo.

·      Dificultades para seguir una conversación, mostrar un lenguaje empobrecido, a menudo con problemas para nombrar a objetos cotidianos, o abandonar una conversación a medias sin ser consciente de ello.

·      Pérdida de objetos personales importantes o dinero.

·      Alteraciones del juicio que propician que caiga fácilmente en engaños.

·      Alteraciones del cuidado y la higiene personal y del hogar.

·      Falta de interés o dificultad para realizar actividades a las que era aficionada.

·      Pérdida de interés por la interacción social con otras personas.

·      Cambios de personalidad.

·      Nerviosismo en ambientes o situaciones nuevas.

Pero que las personas mayores sufran olvidos no quiere decir que estén empezando a sufrir la enfermedad. Hay situaciones que no nos deben preocupar. Se puede considerar como olvido senil benigno:

·      Olvidar ocasionalmente las fechas señaladas.

·      Cometer errores ocasionales en las actividades de la vida diaria.

·      Necesitar ayuda para la utilización de aparatos.

·      Tener dificultades para encontrar una palabra exacta durante una conversación, pero siendo consciente de lo que se quiere decir.

·      Perder cosas de manera ocasional y ser consciente de que lo más probable es que las haya perdido uno mismo, y en general, ser capaz de encontrarlas.

·      Tomar decisiones equivocadas ocasionalmente.

·      Dejar de hacer actividades sociales o aficiones simplemente porque no apetecen o por cansancio.

·      Acostumbrarse a realizar actividades de una manera determinada y sentirse incómodo con los cambios.

·      Volverse menos tolerante con los otros o adquirir unos hábitos más solitarios.

·      Sentirse menos atraído por las cosas nuevas.

·      Sentirse mentalmente menos ágil

En la siguiente entrega de este artículo hablaremos de la evolución de la enfermedad en relación con la demencia.