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Según las previsiones de población, en los próximos quince años aumentará notablemente el número de personas ancianas. Este hecho se ve acompañado por una creciente preocupación acerca del maltrato a este colectivo, que con el paso del tiempo se ha hecho más visible.

Al igual que otros grupos de población que se encuentran en situación vulnerable, las personas mayores son víctimas de situaciones de violencia (física, psiquica o incluso sexual) y padecen abusos en el plano económico. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en los casos de las mujeres y los menores, para quienes existe hoy una mayor conciencia pública, son circunstancias que a menudo pasan desapercibidas porque se consideran asuntos tabú, de los que nadie habla porque se entiende que están circunscritos al ámbito familiar.

Por eso, la propia Organización de las Naciones Unidas ha querido llamar la atención sobre este problema con una campaña de visibilidad en la que, entre otras iniciativas, se ha declarado el 15 de junio como Día Mundial del Abuso y el Maltrato en la Vejez. “El maltrato de las personas mayores es un problema social mundial que afecta la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores en todo el mundo y es un problema que merece la atención de la comunidad internacional”.

Este maltrato se produce tanto en sociedades en vías de desarrollo como en países industrializados. En ambos casos, no ha querido dársele la importancia que tiene, lo que ha dado lugar a muchos casos de abuso y explotación de las personas mayores (entre el 1 y el 10% de los ancianos en sociedades avanzadas, según estimaciones) que les lleva a sufrir unas condiciones de vida precarias, de pobreza material, abandono e incluso enfermedad.

La situación resulta intolerable porque, precisamente, las personas mayores se han sacrificado durante muchos años por el bienestar de los suyos. Y en el momento en que necesitan la ayuda de sus familiares y convecinos, se encuentran con el rechazo, el maltrato y la indiferencia.

Por eso, como señalan desde la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología, debemos esforzarnos para que las personas puedan disfrutar de una merecida vida digna durante su vejez y en un entorno positivo. Del mismo modo que estamos contribuyendo a erradicar la violencia contra otros grupos sociales, podemos participar en el mantenimiento del respeto y el apoyo a las personas mayores. Nos corresponde ayudarles “porque es un derecho suyo seguir creciendo y desarrollándose hasta el último suspiro”