Consejos de salud

Aunque en pocas semanas podrán adoptarse medidas para relajar el confinamiento debido a la pandemina del COVID-19, todavía debemos mantener la serenidad en el día a día en nuestro hogar. Las personas mayores, como colectivo especialmente vulnerable, tendrán probablemente que esperar algo más para poder salir a la calle con un poco de normalidad.

Por eso, es bueno recordar algunos consejos para sentirse con comodidad en casa. En este caso, recogemos las recomendaciones de la Doctora Lourdes Bermejo, Vicepresidenta de Gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Una de las claves, que ya se ha repetido desde el comienzo del Estado de Alarma, es que debemos evitar la sobreinformación sobre el tema.

Es cierto que ahora comienzan a difundirse algunas noticias, pero la cobertura constante de los medios acerca de la evolución de la crisis puede causar angustia excesiva. Por fortuna, ahora existe una enorme oferta de contenidos audiovisuales de otro tipo que pueden ayudar a evadirnos y a relajarnos. Como señala la experta, «una vez tengamos una idea de qué está sucediendo, debemos cambiar de canal para no sobresaturarnos». Películas, series, documentales, concursos o programas de entretenimiento son un excelente recurso en estos días.

Otro de los apartados importantes es la convivencia. Está toda la familia reunida, a veces en espacios reducidos, obliga a buscar también tiempos necesarios de soledad, en los que uno reflexiona consigo mismo. Hay que acordar qué momentos se comparten y qué ratos se pasan juntos.

Y en este sentido, es muy importante llevar una vida organizada. Conviene estructurar el tiempo para compensar adecuadamente las obligaciones (limpieza de la casa, preparar la comida, organizar las compras semanales), con los momentos de ocio. No se trata de pasar horas y horas frente a la televisión o consultando constantemente las pantallas, una rutina a la que también se están acostumbrando las personas mayores. En coherencia con ello, debemos conservar las horas habituales de sueño y los hábitos de acostarse y levantarse, con leves variaciones.

Asimismo, conviene reservar un espacio para el ejercicio físico. Contamos con muchos planes de ejercicio a través de Internet y la televisión, adecuados a cada edad, a los que podemos dedicar como mínimo media hora al día.

Otra parte del bienestar físico depende del hecho de seguir llevando una dieta equilibrada. Durante las primeras semanas ha habido una tendencia a saltarse la norma y a consumir en exceso dulces, snacks y productos cuya ingesta debería ser muy excepcional. Por lo general, muchas personas mayores tienen que llevar una alimentación más estricta, tanto por la edad como por la presencia de determinadas patologías. Aunque estemos «encerrados», ¡Tenemos que comer bien!

Por último, estamos separados físicamente de muchos familiares y amigos. Debemos seguir llamándoles y viéndonos a través de la pantalla. Es una costumbre muy necesaria para ayudar a aliviar el confinamiento y la soledad, sobre todo de aquellos mayores que viven solos. Algo que, por desgracia, afecta cada día a más personas. ¡Mucho ánimo, que ya queda menos!