Noticias

El año pasado, por estas fechas, escribí un artículo, “A propósito de la Navidad”, lleno de consejos para mantenernos activos, promover relaciones sociales, etc… Vamos, que di de lleno en la diana. Justo todo lo que no ha sido posible hacer en este “annus horríbilis” que nos ha tocado sufrir.

Pero quiero decirles que, a pesar de este duro año, lleno de incertidumbres, miedos, incluso reacciones de pánico, despedidas y aislamiento, y en previsión de todo lo que aún nos quede de sufrir por este maldito virus, el SARS- Cov2 y sus consecuencias, me niego a que perdamos la esperanza.

Es verdad que, en general, la población nos hemos tomado muy en serio todas las precauciones que nos han ido recomendando. Siendo las personas mayores, especialmente, la parte más vulnerable de la sociedad, ha generado en ellas dolor por la soledad obligada que hemos tenido que padecer.

Pero ha sido la manera más eficaz de mantenernos fuera del alcance del virus. Afortunadamente tenemos hoy en día, y en nuestra sociedad avanzada, medios de comunicación para que el contacto “virtual” que nos era tan ajeno hasta hace poco, haya pasado a formar parte de nuestra vida.

Las relaciones sociales, lo importante

Muchos de ustedes han aprendido a manejar Internet, hacemos videollamadas, y no digamos nada del whatsapp, esa aplicación de los teléfonos móviles que ha conseguido ser una buena aliada para poder seguir conectados con nuestros hijos, nietos, hermanos… Lo vemos hasta en el anuncio de la lotería de Navidad, ese tan entrañable que siempre enternece, cuando dos hermanos se deciden a comunicarse por teléfono, ¿audio de whatsapp? después de tanto tiempo por “cosillas” que les hicieron distanciarse, pero que , con todo lo que se nos ha venido encima, han perdido valor, y hemos vuelto a valorar lo verdaderamente importante, aquello que da calidad a nuestra vida, las relaciones sociales, familiares o del tipo que sea, por decirlo de una manera también muy actual, con nuestros “allegados”. Sirva como tiempo de reflexión para hacer balance de ello.

Y, ¿por qué esperanza?, pues porque estamos a punto de que nos puedan administrar la vacuna, bendita sea. Es un prodigio de la ciencia la rapidez en su elaboración, pero no ha surgido de la nada. Los científicos llevan muchísimos años investigando tratamientos para estas familias de virus, los coronavirus, y controlar su propagación, a través de vacunas.

Por eso ha sido posible que la vacuna específica contra el SAR-Cov2 se haya podido fabricar en un espacio de tiempo de récord. Esto no nos tiene que hacer desconfiar, todo lo contario, es un reconocimiento de que la Ciencia está formada por profesionales eficaces, trabajadores incansables para que la población viva con mayor nivel de salud.

Y, sobre todo, y a pesar de que muchos desconfían de las farmacéuticas, los actuales sistemas de control sobre los estudios llevados a cabo por ellas son tan asépticos, tan independientes de sus intereses, que no cabe duda de que el nivel de garantía sobre sus efectos secundarios y sus beneficios, están asegurados. Por añadirles un pero les diré que es verdad que en los ensayos clínicos realizados no se han incluido a personas mayores, en especial mayores de 70 años o con enfermedades frecuentes entre este colectivo, que ya sabemos que tienen una respuesta distinta a la infección por este virus, y quizás a la vacuna.

Pero, mirándolo desde otro punto de vista, como ya se está vacunando en Inglaterra y otros países, incluyendo personas mayores, y no se ha detectado de momento ninguna reacción adversa grave, solo nos queda esperar que el nivel de inmunidad que nos haga adquirir sea suficiente para mantener el virus fuera de nuestro cuerpo. Eso, según los estudios en fase III, parece que lo logra.
Así que no le tengan miedo, es la única opción y la mejor (añado), ya que no hay un medicamento hoy en día que elimine al virus. Por ello, celebren que estamos en vísperas de ser vacunados. Es la forma de poder recuperar nuestra manera de vivir anterior, de la que, a veces, y seguro que con menos motivos que ahora, nos quejábamos.

Ya solo me resta desearles que tengan unas buenas navidades, distintas probablemente, pero que las disfruten igualmente.

Nos se arriesguen y no se confíen en tener ”suerte” y evitar el contagio. El virus sigue entre nosotros. Les animo a que el sentido común que han demostrado hasta ahora, se prolongue un par de meses más, según las últimas noticias en planes de vacunación. Es lo que nos queda para poder empezar a tener unas buenas defensas frente a este enemigo invisible pero destructivo.

A cuidarnos con inteligencia, disfruten de las celebraciones, aunque sea de distinta forma, y sobre todo, mantengan la esperanza.

¡Feliz Navidad!

Lourdes Gorricho
Directora de los Apartamentos Tutelados de Proginsa